En el año 2000, el 80% de las compras mexicanas al exterior tienen como país de origen EEUU.
Sin embargo, a pesar de su dependencia con los Estados Unidos, la economía mexicana se ha recobrado rápidamente de estas continuas crisis y ha sido capaz de sostener el crecimiento económico.
La relativa estabilidad de la economía mexicana puede ser atribuida a diversos factores:
Después de la devaluación del peso, México sufrió una reforma económica profunda.
Como resultado, el PIB (Producto Interno Bruto) ha experimentado un continuo crecimiento y la inflación se ha estabilizado.
Aunque el PIB disminuyó en 2001, la tasa de crecimiento sobrepasó las proyecciones iniciales.
Más allá, mediante numerosos tratados de libre comercio, México ha abierto su economía y ha liberalizado su comercio.
Las importaciones de México han sufrido un incremento significativo entre 1997 y 2000.